Los 9 países de Centro y Sudamérica que cerraron contratos con el gobierno de Vladimir Putin para recibir la fórmula contra el COVID-19 han tenido problemas para recibir la cantidad acordada.

Vladimir Putin planeó la distribución mundial de la vacuna Sputnik V por el laboratorio Gamaleya como una gran campaña de marketing y relaciones públicas para su país. Pero las cosas no parecen estar saliendo de la mejor manera por las dificultades y demoras que surgieron en la producción que han impedido cumplir con los plazos de los contratos y ya genera preocupación y cancelaciones en los países de América Latina.

De norte a Sur del continente americano son 9 los países que firmaron contratos con el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF, por su su sigla en inglés), el organismo gubernamental encargado de comercializar la Sputnik V: Argentina, México, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Bolivia, Venezuela, Paraguay y Guyana.

Seis de ellos han alzado su voz con quejas por las demoras. Otros dos también recibieron tarde y menos de las dosis prometidas, pero prefieren mantener el bajo perfil para no dañar su relación política con Moscú. Por todos estos problemas, otro país canceló el contrato que estaba por firmar cuando se dio cuenta de que los rusos no podrían cumplirlo.

No sólo está el problema general de las demoras de los envíos mucho más allá de los plazos establecidos en los contratos. La particularidad de la Sputnik V, la única vacuna contra el covid-19 que tiene dos componentes distintos que se deben aplicar en cada inoculación, agravó el problema. Es que la producción del componente 1 (con el vector viral Ad26) ha avanzado a una velocidad algo mayor que la del segundo (Ad5). Así, millones de personas que recibieron la primera dosis se encuentran a la espera de recibir la segunda, superados ampliamente los 21 días entre ambas que se habían programado en un comienzo e incluso los 3 meses de intervalo que se postularon luego como razonables cuando comenzaron las demoras.

Este es un repaso por los problemas que vienen sufriendo los diferentes países de Latinoamérica con la provisión de la Sputnik V.

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Argentina

Fue el país de la región que confió con más contundencia la suerte de su plan de vacunación a la Suptnik V y, como consecuencia, uno de los que más problemas ha tenido para completar el esquema completo. Desde que comenzaron a aplicarse las vacunas llegadas desde Moscú a fin de 2020 hasta este mes se inocularon algo más de 7 millones de argentinos con la primera dosis de la Sputnik V pero apenas poco más de un millón recibió la segunda.

La inquietud en la ppoblación fue en aumento a medida que iban pasando los meses y las segundas dosis no llegaban. El ambiente se enturbió aún más por la decisión del gobierno argentino de confiar la vacunación contra el Covid-19 mayoritariamente a la vacuna rusa, (y en menor medida en la china sinopharm y la inglesa AstraZeneca), postergando sin explicaciones claras la firma de contratos con las estadounidenses Pfizer (que además realizó en Argentina parte de sus pruebas clínicas), Moderna y Johnson&Johnson.

Durante este tiempo, el laboratorio argentino Richmond firmó un acuerdo con Gamaleya para producir localmente la vacuna, pero se trata de un proceso que recién está comenzando y avanza lentamente.

Esta semana se filtró la dura carta de una alta asesora del presidente Alberto Fernández a un directivo del RDIF reclamando por las demoras en la entrega de vacunas a pesar de que el gobierno argentino “hizo todo lo posible para que la Sputnik V sea un gran éxito” y en la que amenaza con “romper públicamente el contrato firmado”.

Mientras tanto, más de 6 millones de argentinos que ya tienen su primera dosis de la vacuna rusa aguardan por la segunda.

México

El goberno de Andrés Manuel López Obrador firmó un contrato con Rusia que incluía la entrega de 24 millones de vacunas Sputnik V para fines de mayo. Sin embargo, según denunció el sitio La silla rotaa fines de junio, un mes despues de lo comprometido, apenas se habían entergado 2.750.000.

En febrero tenían que llegar 400 mil dosis y solo se entrgaron 200 mil; en marzo estaban programadas un millón de vacunas, y arribaron 700 mil; para abril, el compromiso eran 6 millones de dosis y solo llegaron un millón; en mayo, el RDIF tenía que entregar 16 millones de vacunas, pero solo envió 500 mil dosis.

Así, a principio de este mes faltaba entregar el 88,5% de las vacunas comprometidas para fin de mayo. Durante aquel mes, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, había revelado que su país estaba pensando pasarse a la Sptnik Light (una versión de la vacuna de una sóla dosis) ante las demoras en las entregas y la producción, en especial de la segunda dosis.

Durante julio, llegaron 1.650.000 dosis, para completar un total de 4.400.000 hasta hoy.

De manera similar a lo sucedido en Argentina, el laboratorio mexicano Birmex ha firmado un contrato para producir localmente la Sputnik con el que se espera poder acelerar las entregas en los próximos meses.

Pero lo cierto es que hasta ahora México logró avanzar con su plan de vacunación gracias a que confió en otros proveedores. Hasta este 21 de julio, había recibido 25.791.500 dosis de AstraZeneca, 24.201.815 de Pfizer, 16.000.000 de Sinovac, 5.681.140 de Cansino y 1.350.000 de Johnson&Johnson.

Bolivia

El gobierno de Luis Arce fue otro de los que tuvo problemas con la provisión de la Sputnik V. A fines de 2020 firmó un contrato que comprometía la entrega de 5.200.000 dosis para mediados de este año, pero sólo llegaron 1.235.000.

El problema no fue solo la demora general sino, al igual que en Argentina, se comenzaron a acumular personas que habían recibido su primera dosis y que no podían darse la segunda para completar el esquema.

El último envío, recibido el 9 de julio, incluyó 500.000 primeras dosis y apenas 27.000 de la segunda.

Esta semana se esperaba la llegada de 200 mil segundas dosis. Pero ese envío se suspendió sin fecha cierta para su concreción.

Al anunciar la postergación, el gobierno boliviano y la embajada rusa en La Paz informaron en simúltaneo que el lapso entre ambas dosis, que había comenzado siendo de 21 días y luego pasó a 90 días, se podría extender ahora hasta 180 días.

“El periodo entre ambas vacunas se fue alargando. Ahora tenemos la información del Instituto Gamaleya y el Fondo de Inversión Ruso que puede llegar a medio año, a 180 días. Incluso es posible que cuanto más sea el periodo entre la primera y segunda, mayor fuerza gana”, intentó llevar tranquilidad el embajador ruso en Bolivia, Mikhail Ledenev, en companía del viceministro de Comercio Exterior de Bolivia, Benjamín Blanco, en una puesta en escena que dejaba a las clarar la intención de los gobiernos de La Paz y Moscú de preservar su vínculo político en medio de la crisis por las demoras en las vacunas.

Guatemala

Este martes, un grupo de legisladores opositores guatemaltecos envió una carta al presidente ruso, Vlaidimir Putin, exigiendo que se acelerara el cumplimiento del contrato para la compra de 16 millones de dosis de Sputnik V, de las que apenas arribaron 860 mil al país, a pesar de Rusia ya cobró el 50% del total del contrato.

Los legisladores rogaron que antes de fin de mes se envíen al menos 3 millones de vacunas “para constrarrestar las olas de contagios que se están observando en el país” y durante la primera quincena de agosto, 800 mil dosis del segundo componente.

Para ir compensando las dosis no recibidas desde Moscú, Guatemala accedió a vacunas de AstraZeneca y Moderna por la vía del macanismo Covax de la OMS y mediante donaciones de Estados Unidos. Pero aun así, el país ha logrado inmunizar con la piuata completa a sólo el 1.2% de su población, uno de los niveles más bajos del continente.

Los opositores pidieron a Putin que, en caso de no poder cumplir con el contrato y determine que debe rescindirlo, garantice la entrega de las segundas dosis para la población que ya ha recibido la primera “para no afectar la salud e inmunidad de la población guatmalteca que ya ha sido vacunada con la primera dosis”, indicó la carta que lleva la firma de Orlando Blanco, jefe de bancada de la Unidad Nacional de la Epseranza (UNE) junto a una decena de legisladores.

Paraguay

El gobierno de Mario Abdo Benítez es otro de los preocupados ante las demoras del RDIF en cumplir con las entregas de las Sputnik y, en especial, con que puedan completar su esquema de vacunación quienes ya se inocularon con la primera dosis.

Paraguay compró un millón de dosis de la vacuna rusa pero recibió sólo 380 mil, todas del primer componente, que ya fueron aplicadas hace meses.

En la primera semana de agosto unos 40 mil paraguayos deberían recibir su segunda dosis, pero no hay novedades sobre cuándo llegarán a Asunción.

Ante la falta de respuesta desde Moscú, el gobierno paraguayo comenzó a evaluar la posibilidad de combinar vacunas y dar una segunda dosis de otra fórmula o directamente recomenzar el esquema para todos aquellos que recibieron el primer componente.

“Paraguay ha incrementado su ritmo de vacunación, incluso superando a Argentina y Brasil, y debemos continuar con ese entusiasmo. Lo de Sputnik es más complejo, se está evaluando la intercambiabilidad con Pfizer o la posibilidad de reiniciar la vacunación para quienes recibieron el componente uno de la Sputnik V”, admitió esta semana el director del Programa Ampliado de Inmunizaciones, Héctor Castro.

Honduras

“El proveedor nos ha fallado y nos tiene en la incertidumbre”, se sinceró esta semana el coordinador general de gobierno Carlos Madero, ante la falta de respuestas del gobierno ruso sobre cuándo enviarán las segundas dosis para inocular a 46 mil hondureños que recibieron la primera en el mes de mayo.

“Si nos va a seguir proporcionando vacunas, esperamos que nos envien de los dos componentes, para tener certezas”, dijo el funcionario.

De cualquier manera, el gobierno hondureño admitió que está analizando la posibilidad de mezclar dosis de distintas vacunas ante la posibilidad de que Rusia no cumpla con el contrato.

Venezuela y Nicaragua

Los régimenes de Nicolás Maduro y Daniel Ortega también confiaron la vacunación de sus ciudadanos a Moscú, una de las últimas capitales donde todavía reciben sostén político.

La opacidad informativa de ambos gobiernos y las confusas campañas de vacunación llenas de privilegios para los funcionarios y simpatizantes del régimen hace muy difícil tener certezas sobre cuántas vacunas se recibieron y aplicaron. Por supuesto que nadie espera tampoco que desde Caracas o Managua se alce alguna voz de protesta por alguna demora en los envíos.

Lo cierto, en todo caso, es que según las cifras de Our World Data, uno de los sitios más riguros que lleva las estadísticas mundiales de vacunación, ambos países se encuentran en los puestos más bajos. Venezuela tiene un 3,87% de su población con la pauta completa de vacunación y Nicaragua 2,46%.

Panamá

El caso de Panamá muestra a las claras la aprensión y los temores que fueron creciendo en el continente por la falta de cumplimiento de los contratos por parte del gobierno ruso.

El 1° de abril pasado, en la búsqueda de contener el avance de la pandemia, el ministerio de salud de ese país centroamericano aprobó la utilización de emergencia de la vacuna Sputnik V y así habilitó al gobierno a la firma de un contrato con Rusia por 3 millones de dosis que ya estaba casi listo.

Sin embargo, un mes más tarde, el gobierno panameño anunció que había desistido de firmar el acuerdo ante la imposibilidad rusa de garantizar una fecha de entrega y cuando ya veían los problemas que estaban teniendo otros países de la región. Algo similar ocurrió con China, cuando se buscaba un acuerdo por la vacuna Sinovac.

“Nos sentamos la Cancillería y el Ministerio de Salud en múltiples ocasiones para discutir el acceso a la vacuna de Rusia y China, y ellos no tenían disponibilidad en el momento que nosotros requeríamos”, informó el secretario panameño de Ciencia, Tecnología e Innovación, Eduardo Ortega.

Vía: Infobae.com