La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB) suscribieron este miércoles un convenio de cooperación interinstitucional para contar con una nueva identidad digital dentro del Estado boliviano, mediante el uso e implementación de certificados y firma digital.

“La ANH cumple con el mandato Constitucional que establece la visión y misión de la institución, y de ser un ente referente del Estado boliviano que aplique la gestión regulatoria tecnológica y digital. Es así que, gracias a la ADSIB, desde hoy podremos agilizar los trámites regulatorios que se tiene dentro del sector, además reducirá drásticamente los efectos del COVID-19”, indicó el director ejecutivo de la ANH, Germán Jiménez, citado en un boletín de prensa.

El convenio tiene por objeto el uso e implementación de los certificados y firma digital mediante registros informáticos de usuario, contraseñas y permisos digitales, así como la elaboración e implementación de campañas, planes y unificación de acciones específicas para las actividades de la ANH en el marco de sus competencias.

“Mediante el convenio, la ANH ingresa a la era digital para todos sus actuados administrativos de regular, controlar, supervisar y fiscalizar la cadena productiva de los hidrocarburos en el país. De igual manera, la ANH podrá realizar sus procesos y trámites de manera inmediata y hacer sus notificaciones digitales para el envío y recepción de documentos en línea”, detalla el reporte.

“La firma de este convenio será de mucho apoyo para nosotros (ANH), por eso queremos ser la primera institución que cuente al cien por ciento con la firma digital, así lo vamos a hacer y pronto queremos ser la vanguardia. Además, queremos cumplir con la misión que nos da la Constitución, de ser referente del Estado boliviano en la gestión regulatoria, tecnológica y digital”, añadió la autoridad.

Por otra parte, el director ejecutivo de ADSIB, Bladimir Magne, recordó que la agencia trabaja en el uso y masificación de la firma digital en todo el sector público y privado del país, la cual tiene validez jurídica, probatoria y tiene la misma equivalencia que una firma manuscrita, la cual es prácticamente “imposible” poder alterar.